Aunque en etapas avanzadas de infecciones provocadas por virus o bacterias es imprescindible acudir al médico y seguir tratamientos con fármacos o antibióticos recetados por especialistas, expertos destacan que algunos remedios naturales pueden contribuir a la prevención de enfermedades. Entre ellos, el ajo se posiciona como uno de los alimentos más valorados por sus propiedades para fortalecer el sistema inmunológico y aliviar molestias respiratorias.
El ajo es reconocido por contener compuestos con propiedades antisépticas, bactericidas, fungicidas y depurativas, lo que le permite actuar como un complemento natural para combatir agentes patógenos. Su principal componente activo, la alicina, junto a vitaminas, minerales y antioxidantes, está vinculado a la reducción de síntomas asociados al resfriado, irritación de garganta y acumulación de mucosidad.
Especialistas señalan que gran parte de los beneficios del ajo se obtienen al consumirlo crudo, ya que el calor puede disminuir la efectividad de sus componentes activos. Por ello, recomiendan ingerirlo acompañado de otros alimentos y, en caso de personas con sensibilidad estomacal, considerar la orientación de un profesional de la salud.
Entre las formas más utilizadas para aprovechar sus propiedades figura cortar un diente de ajo, masticarlo o mantenerlo en la boca durante varios minutos para activar sus compuestos naturales. Esta práctica suele recomendarse después de las comidas o antes de dormir, debido a su sabor y olor característicos.
Entre los principales beneficios atribuidos al ajo destaca su capacidad para ayudar a prevenir la gripe y el resfriado, gracias a su acción antiviral y expectorante. Asimismo, se le asocia con la mejora de la circulación sanguínea, debido a su efecto vasodilatador y anticoagulante, lo que puede contribuir a reducir la presión arterial y favorecer el flujo sanguíneo.
No obstante, especialistas recuerdan que, aunque el ajo puede ser un complemento beneficioso para la salud, su consumo no sustituye tratamientos médicos ni diagnósticos profesionales, especialmente en casos de infecciones o enfermedades persistentes.