Eyacular con mayor frecuencia podría reducir el riesgo de cáncer de próstata, según análisis científico
El cáncer de próstata se mantiene como el segundo tipo de cáncer más diagnosticado entre los hombres en el mundo, con más de un millón de nuevos casos detectados cada año. La enfermedad continúa gener...

El cáncer de próstata se mantiene como el segundo tipo de cáncer más diagnosticado entre los hombres en el mundo, con más de un millón de nuevos casos detectados cada año. La enfermedad continúa generando preocupación en la comunidad médica debido a su alta incidencia y a los retos que persisten para lograr diagnósticos oportunos que permitan tratamientos más efectivos.
A pesar de su impacto en la salud masculina, especialistas advierten que el tema sigue rodeado de tabúes y desinformación. Muchos hombres suelen posponer las revisiones médicas o restar importancia a los síntomas iniciales, lo que puede provocar que la enfermedad sea detectada en etapas avanzadas, reduciendo las probabilidades de éxito en el tratamiento.
Investigaciones científicas han comenzado a analizar posibles factores protectores frente a esta enfermedad. Algunos estudios sugieren que los hombres que eyaculan alrededor de 21 veces al mes podrían presentar menor riesgo de desarrollar cáncer de próstata, aunque los expertos aclaran que este dato forma parte de observaciones estadísticas y no sustituye los chequeos médicos ni otras medidas preventivas.
Un análisis divulgado por Harvard Health Publishing examina la relación entre la frecuencia de la eyaculación y la aparición de cáncer de próstata en fases iniciales. La publicación destaca que, aunque los resultados son relevantes, aún se requiere mayor investigación para comprender completamente el vínculo entre ambos factores.
Los especialistas coinciden en que la mejor herramienta para enfrentar esta enfermedad sigue siendo la prevención, mediante controles médicos periódicos, evaluación de antecedentes familiares y la atención temprana ante cualquier síntoma, con el objetivo de reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes.






