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Salud

Estudio de la EPFL muestra cómo los perros afectan la calidad del aire en interiores

Un estudio reciente de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) en Suiza, revela que la presencia de perros en espacios cerrados influye en la calidad del aire, especialmente en la concentraci...

infoteleantillas • February 25, 2026 6:50 pm
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Un estudio reciente de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) en Suiza, revela que la presencia de perros en espacios cerrados influye en la calidad del aire, especialmente en la concentración de partículas y microorganismos. La investigación fue publicada esta semana y se centra en cómo las mascotas pueden modificar el ambiente interior.

Los investigadores señalaron que la composición del aire en interiores depende de los ocupantes, sus actividades y los objetos presentes en el espacio, pero hasta ahora el papel de las mascotas había sido poco estudiado. Según el estudio, cuando los perros se sacuden, se rascan o se les acaricia, liberan cantidades significativas de partículas como polvo, polen, restos de plantas y microbios.

Cada movimiento de los animales generaba ráfagas de contaminación en la habitación, y se observó que los perros grandes emitían entre dos y cuatro veces más microorganismos que los humanos presentes. Sin embargo, el profesor Dusan Licina destacó que esta diversidad microbiana no necesariamente es perjudicial; algunos estudios sugieren que la exposición a distintos microbios puede favorecer el desarrollo del sistema inmune, especialmente en niños.

El estudio también indicó que los perros producen un 40 % menos de derivados del ozono que los humanos. Aunque no generan esqualeno de forma natural, esta grasa presente en su piel reacciona con el ozono al ser acariciados, creando compuestos químicos secundarios como aldehídos y cetonas.

En cuanto a otros gases, los investigadores observaron que los perros pueden producir dióxido de carbono (CO2) y amoniaco en cantidades similares a las de sus dueños. Esto se debe a que, aunque la relación amoniaco/CO2 es mayor en los perros, su respiración más lenta durante el descanso equilibra la emisión total. Un perro grande, como un mastín o un terranova, puede producir tanto CO2 como un adulto humano en reposo.

El estudio se realizó con un grupo de tres perros grandes y cuatro pequeños (chihuahuas), dentro de una cámara ambiental controlada en Friburgo, Suiza. Allí se filtraba el aire y se mantenían constantes la temperatura y la humedad, lo que permitió atribuir los cambios detectados directamente a los animales.

Los resultados proporcionan información sobre cómo los perros contribuyen a la composición del aire interior y su impacto potencial en la salud y el entorno doméstico.