En el marco del Día Mundial de la Obesidad, y ante el crecimiento sostenido de esta enfermedad crónica que afecta a más de 1.000 millones de personas en el mundo, los medicamentos inyectables del grupo GLP-1 se consolidan como una herramienta terapéutica de alto impacto. Estas terapias, que transformaron el abordaje de la diabetes tipo 2 y luego el de la obesidad, hoy están en el centro de un debate global sobre acceso, seguridad y uso responsable.
La irrupción de moléculas como la semaglutida (comercializada como Ozempic y Wegovy), la liraglutida (Victoza) y la innovadora tirzepatida (Mounjaro) marcó un antes y un después en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad. A continuación, las claves para entender su alcance, indicaciones y riesgos, según organismos internacionales y especialistas.
1. ¿Qué son los medicamentos GLP-1 y cómo actúan?
Los fármacos GLP-1 imitan una hormona intestinal que regula la glucosa y el apetito. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos compuestos estimulan la secreción de insulina, enlentecen el vaciamiento gástrico y generan sensación de saciedad, facilitando una pérdida de peso sostenida.
La tirzepatida suma un mecanismo dual, ya que actúa sobre los receptores GLP-1 y GIP, lo que potencia la reducción de peso y mejora parámetros metabólicos como la glucosa y los lípidos.
2. ¿Quiénes pueden utilizarlos?
La OMS establece que están indicados exclusivamente en personas con obesidad (IMC ≥30) o sobrepeso (IMC ≥27) con comorbilidades como diabetes tipo 2, hipertensión o dislipidemia. No están destinados a fines estéticos ni a quienes buscan perder pocos kilos.
En septiembre de 2025, la OMS incorporó las terapias GLP-1 a su Lista de Medicamentos Esenciales para grupos de alto riesgo con diabetes tipo 2. Su prescripción debe ser médica y formar parte de un enfoque integral que incluya alimentación saludable, actividad física y seguimiento clínico regular.
3. ¿Por qué preocupa el uso “off label”?
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó sobre el aumento del uso indebido impulsado por redes sociales y la búsqueda de soluciones rápidas. El uso sin diagnóstico adecuado, la automedicación o la compra por canales no autorizados pueden derivar en efectos adversos graves y desabastecimiento para pacientes que realmente los necesitan.
El organismo recordó que estos medicamentos deben utilizarse exclusivamente bajo supervisión profesional y dentro de planes integrales de tratamiento.
4. Beneficios comprobados y evidencia científica
Ensayos clínicos internacionales demostraron que estos fármacos pueden lograr reducciones del 10% al 15% del peso corporal en pacientes que cumplen criterios médicos. En estudios con tirzepatida, la pérdida de peso superó el 20% en algunos casos.
Además, investigaciones como el ensayo SELECT evidenciaron beneficios cardiovasculares significativos con semaglutida, incluyendo reducción de eventos como infartos y accidentes cerebrovasculares en pacientes con obesidad y antecedentes cardíacos.
5. ¿Qué fectos secundarios y riesgos presentan?
Como todo tratamiento farmacológico, no están exentos de riesgos. Los efectos adversos más frecuentes son gastrointestinales: náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y dolor abdominal, especialmente en las primeras semanas.
También se han reportado casos de pancreatitis, alteraciones en la vesícula biliar y, en raras ocasiones, riesgo potencial de tumores tiroideos en modelos animales, motivo por el cual están contraindicados en personas con antecedentes de carcinoma medular de tiroides o síndrome de neoplasia endocrina múltiple tipo 2.
El seguimiento médico es clave para ajustar dosis, evaluar tolerancia y detectar complicaciones a tiempo.
6. ¿Son una solución definitiva contra la obesidad?
Los especialistas coinciden en que no reemplazan cambios en el estilo de vida. Funcionan como parte de un tratamiento integral. La evidencia muestra que al suspenderlos puede producirse recuperación del peso si no se sostienen hábitos saludables.
Por ello, la estrategia debe contemplar acompañamiento nutricional, actividad física y apoyo psicológico cuando sea necesario.
7. Acceso y debate global
El alto costo de estos medicamentos y su creciente demanda generan desafíos en los sistemas de salud. Organismos internacionales subrayan la necesidad de garantizar acceso equitativo y evitar su uso indiscriminado.
En un escenario donde la obesidad es considerada una epidemia global, los medicamentos GLP-1 representan una herramienta prometedora, pero su uso debe ser responsable, basado en evidencia científica y supervisado por profesionales de la salud.