Cómo ayuda el tomate a prevenir enfermedades cardiovasculares, según estudios
Pocas frutas logran ocupar un lugar tan destacado en la mesa cotidiana como el tomate, protagonista indiscutido de innumerables platos y presente en diversas culturas alrededor del mundo. Lo singular ...

Pocas frutas logran ocupar un lugar tan destacado en la mesa cotidiana como el tomate, protagonista indiscutido de innumerables platos y presente en diversas culturas alrededor del mundo. Lo singular radica en su versatilidad: es una de las únicas frutas que se consume habitualmente en preparaciones saladas, desde ensaladas y sopas hasta guisos y salsas, lo que lo convierte en un alimento esencial tanto por su sabor como por su practicidad. Su consumo se ha expandido a tal punto que resulta difícil imaginar una dieta balanceada sin su aporte.
Al valor culinario se suman sus múltiples beneficios para la salud, ampliamente respaldados por la ciencia. Diversos estudios han demostrado que no solo aporta agua y nutrientes esenciales, sino que también contribuye de manera significativa a la prevención de enfermedades. Su impacto es especialmente notorio en el ámbito de la salud cardiovascular, donde sus componentes han demostrado un papel clave en el cuidado y protección del corazón.
Investigaciones han destacado su papel en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Entre sus componentes clave se encuentra el licopeno, un carotenoide con efecto antioxidante, cuya capacidad para proteger la salud del corazón ha sido reconocida por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. Este antioxidante natural ayuda a prevenir trastornos como la formación de placas en las arterias y la aparición de coágulos, favoreciendo así una circulación sanguínea saludable.
Un artículo de la American Association of Retired Persons (AARP) señala que su ingesta contribuye a reducir la presión arterial y el espesor de la sangre, lo que disminuye el riesgo de acumulación de placas y coágulos. Además, la profesora Gemma Chiva-Blanch de la Universitat Oberta de Catalunya, en declaraciones a la revista The Conversation, explica que el consumo habitual está asociado a un menor riesgo de accidentes cerebrovasculares y enfermedad coronaria.
La fibra presente ayuda a reducir los niveles de colesterol LDL y triglicéridos, reforzando así su acción preventiva. Según el Instituto Interdisciplinario para la Innovación de la Universidad de Talca, los beneficios del licopeno y otros antioxidantes del tomate pueden obtenerse incluso a partir de productos procesados, como la salsa de tomate.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el consumo de tomate como parte de las cinco porciones diarias de frutas y verduras necesarias para una dieta saludable. Incluir al menos 80 gramos de tomate en la alimentación cotidiana contribuye a potenciar la salud cardiovascular y a disminuir la incidencia de enfermedades cardíacas.







