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Salud

Estos son los países donde más se practica “el delicioso” en el mundo

La frecuencia de la actividad sexual en distintos países del mundo está estrechamente vinculada a factores como la educación sexual, la apertura cultural, el acceso a información y la libertad individ...

Redacción • January 14, 2026 1:30 pm
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La frecuencia de la actividad sexual en distintos países del mundo está estrechamente vinculada a factores como la educación sexual, la apertura cultural, el acceso a información y la libertad individual. Así lo reflejan diversos rankings y estudios internacionales citados por Insider Monkey, que analizan hábitos y comportamientos de adultos en varias regiones.

España lidera la lista, con un 72 % de los adultos que afirma mantener relaciones íntimas al menos una vez por semana, de acuerdo con datos de la firma Durex. Italia también destaca, especialmente por el alto nivel de deseo reportado por las mujeres: un 72 % asegura mantener un fuerte interés sexual, según un estudio de Victoria Milan.

Suiza sobresale por combinar una elevada frecuencia de actividad sexual con una baja tasa de embarazos adolescentes, lo que especialistas interpretan como un reflejo de una sólida educación sexual y prácticas responsables. En Polonia, un 8 % de la población afirma tener encuentros íntimos a diario, según datos de Statista.

Grecia figura entre los primeros lugares, con un 87 % de las personas que reporta actividad sexual al menos una vez por semana. En México, el 56 % de los mayores de 30 años señala mantener relaciones dos veces por semana, mientras que Brasil y Rusia presentan promedios anuales similares, con 145 y 143 encuentros por persona, respectivamente.

En Asia, China muestra cifras relevantes, ya que el 78 % de los adultos sexualmente activos mantiene una frecuencia semanal. Alemania, aunque no lidera en cantidad, es reconocida por su avanzada educación sexual y una cultura más abierta al diálogo sobre estos temas.

Más allá de los números, los estudios coinciden en que una vida sexual saludable no depende solo de la frecuencia, sino también de elementos clave como la información, el consentimiento, la educación y el respeto individual.